Por: Jesús Lucerón, periodista y Communications Assistant en LID

Escuchar «Pierde 5 kg en 7 días» o «La dieta milagro que necesitabas» nunca ha inspirado confianza a la hora de ponerse a régimen. Surgen nuevas dietas cada día pero, sin lugar a dudas, ha sido la dieta macrobiótica la encargada de encabezar los titulares de todos los espacios de nutrición durante los últimos años.

Debido a su creciente popularidad este estilo de alimentación ha conseguido en muy poco tiempo un aumento de sus adeptos de manera masiva en todo el mundo. Pero, ¿realmente puede una misma dieta ser efectiva para distintas personas? o, ¿sabemos el riesgo al que nos enfrentamos cuándo seguimos este estilo de régimen?

La dieta macrobiótica tiene origen en la filosofía zen y se basa en el consumo exclusivo de productos de origen vegetal, eximiendo de manera paulatina los de origen animal. Los nuevos adeptos se apoyan en la idea de que este modelo nutricional aniquila aquellos alimentos que son más peligrosos para algunas patologías.

Este régimen atesora 10 niveles, que van enumerados del -3 al 7, sin pasar por el 0. Se comienza por el -3, nivel en el que puedes comer de casi todo, y conforme se avanza de nivel se van prohibiendo determinados alimentos con un aporte vitamínico fundamental. Primero se eliminan los postres, luego las frutas, después las carnes y finalmente los vegetales, hasta llegar al nivel 7, donde la alimentación se basa al 100% en el consumo de cereales.

Pues bien, no cabe duda de que se trata de otra moda pasajera y, además, peligrosa. La tendencia a alimentarse sano pero esta vez llevada a sus extremos y, por supuesto, un estilo de vida que supone una completa falta de alimentación.

La dieta macrobiótica está vendiendo más un estilo de vida basado en el principio filosófico oriental del Yin y el Yang que un tipo de nutrición.

Por su parte, todos los nutricionistas están de acuerdo en algo. Y es que este régimen puede producir déficit y carencias muy importantes de vitamina A, D, E, hierro, calcio, etc., por tanto, esta dieta no es nada recomendable. Si a esto le sumas que en esta dieta +7 también se restringen los líquidos, tenemos un peligro de deshidratación e incluso de insuficiencia renal.

La dieta macrobiótica para adelgazar se enmarca dentro de los planes nutricionales peligrosos para la salud y debe evitarse a toda costa.

La alternativa más correcta a la macrobiótica es la dieta mediterránea que es la mejor que existe hoy en día en nuestro entorno y que además también se basa en el equilibrio, equilibrio entre los hidratos de carbono, proteínas, grasas, verduras y hortalizas entre otros elementos.

«La dieta macrobiótica está vendiendo más un estilo de vida basado en el principio filosófico oriental del Yin y el Yang que un tipo de nutrición»

En el año 2013, la dieta mediterránea fue considerada Patrimonio de la Humanidad inmaterial por parte de la comunidad científica por ser de las más variadas y saludables en el mundo. A diferencia de la dieta mediterránea, la macrobiótica no está avalada desde ningún punto de vista científico.

Los nutricionistas obligan a llevar a cabo dietas variadas ya que son las más saludables, y está claro que la dieta macrobiótica deja muchas deficiencias a la hora de considerarse un estilo nutricional.

No hay que encumbrar por este estilo de vida tan peligroso, pues puede propiciar graves daños saludables a causa de las enormes deficiencias nutricionales que ostenta.