Escoger el momento de recolección de la uva es determinante a la hora de establecer su calidad, ya que, a diferencia de otras frutas, esta deja de madurar una vez que es arrancada de la vid en la que ha crecido. En España, la cosecha de la uva se realiza entre la temporada de verano y los primeros días del otoño, coincidiendo en la mayoría de las ocasiones con los meses de agosto, septiembre y octubre, aunque en algunas zonas geográficas es común encontrar viñedos recogidos desde el mes de julio.

Los comunes meses de recolecta de la uva, por lo tanto, coinciden con varios factores favorables para la realización del vino. En esta época la uva se encuentra en su época de máxima calidad, entrando aquí en juego factores como su alto grado alcohólico, su acidez, su estado sanitario o su color.

Podríamos hablar de una vendimia completamente mecanizada a día de hoy ya que, poco a poco, se ha ido haciendo cada vez más frecuente la técnica de recogida mediante maquinaria. La uva, que tradicionalmente se ha recogido en grupo y de manera manual, cortando con una tijera directamente los racimos de la vid, actualmente se extrae a partir de maquinaria, la cual ha conseguido ahorrar tiempo y recursos en mano de obra.

Debido a su gran cantidad de bodegas repartidas por todo el territorio nacional, España posee una amplia cultura vinícola y un gran respeto hacia el buen vino.

Su categorización general sirve para clasificar los vinos según la protección que tienen y la normativa que cumplen. Así, vamos a destacar algunas de las variantes más curiosas de esta bebida.

Vinos con personalidad propia

vinos con personalidad propia

Vino de Jeréz

Abarca todos los caldos de la zona de Jerez con denominación de origen. Los vinos de Jerez cuyos mostos han completado la fermentación son secos, como el fino, el amontillado, la manzanilla, el oloroso y el palo cortado. Sin embargo, las uvas de las variedades moscatel y pedrojiménez tienen una alta concentración de glucosa, además de que pasan por un proceso de sobremaduración después de la vendimia. Así, estos vinos son dulces y densos, lo que les hace tener una gran capacidad reductora muy valorada a la hora de cocinar. El vino de Jerez dulce es perfecto para mejorar el sabor de guisos, sopas y salteados. Tienen un leve toque a nuez moscada que realza y acentúa el sabor del producto.

Vino de Madeira

Vino con gusto a caramelo y tofe. Se consume como bebida y como ingrediente de gastronomía, pues con él se elaboran platos típicos de la comida portuguesa. Suele emplearse para darle un toque especial a los platos, sobre todo a aquellos que tienen setas como ingrediente.

Vino de hielo

Tipo de vino especial que se elabora con uvas congeladas que proporcionan un mosto de alto contenido en azúcares. El resultado es un vino que mezcla intensamente los sabores puros concentrados de fruta con altos niveles de acidez. Por este motivo suele ser un vino semiseco o dulce. Se debe servir frío, a una temperatura de entre 10 y 12ºC. Acompaña muy bien a dulces o frutas y a quesos fuertes como el cabrales. Tiene su origen en Baviera (Alemania) y también es típico en Austria.

Vino espumoso

Vino que se caracteriza por conservar de forma natural sus burbujas, más o menos persistentes, que proceden de la producción de dióxido de carbono de origen endógeno por parte de las levaduras. Posee más de 5g/l de gas carbónico a una temperatura constante de 20ºC. En función de la cantidad de azúcares que contenga se clasifica en brut (máximo 12g/l de azúcar), extraseco (entre 12g/l y 17g/l), seco (entre 17g/l y 32g/l), semiseco (de 32g/l a 50g/l) y dulce (más de 50g/l). Según la técnica de elaboración, se clasifica como segunda fermentación en botella, como el cavachampagne, o de segunda fermentación en cuba cerrada, como el granvasalemán. En general se sirven junto a todo tipo de platos, pero especialmente con aperitivos de marisco, ostras, jamón, croquetas y quesos. En España se denomina cava, aunque la denominación más famosa es champagne.

Vino marsala

Vino italiano parecido al oporto, propio de la cocina mediterránea. Tiene toques frutales y color acaramelado. Con él se realiza la típica salsa de marsala: se reduce el vino hasta que se consigue una especie de jarabe con cebolla, y entonces se añaden setas y hierbas. La receta más popular que se prepara con este vino es el pollo marsala. También se utiliza para realizar otros platos, como el risotto, y para elaborar postres, como el tiramisú.

Vino moscatel

Variedad de uva blanca originaria de Turquía y cultivada en Francia (Alsacia, donde se conoce como muscat), Alemania, Austria, Italia, España, Portugal, Grecia, Estados Unidos, Australia y Sudáfrica. Produce vinos dulces con aromas de pétalos de rosa, azahar, flor de saúco y piel de naranja; en vinos envejecidos aporta aromas a higos, casis, café, ciruelas, melazas y cacao, otorgando mucha complejidad. Estos vinos presentan un color amarillo pajizo. Se sirven junto a dulces y postres con helados, frutas y cremas, con foie o con platos especiados y aromáticos. Existen más de 200 variedades de moscatel.