Por: Alicia Colomer, Jefe de Servicio de Modelos de Utilidad. Departamento de Patentes e Información Tecnológica. Oficina Española de Patentes y Marcas, O.A.

Los profesionales de la gastronomía innovan continuamente. Empezando por innovaciones técnicas, como las relativas a utensilios de mesa y cocina, recetas aptas para diferentes hábitos alimentarios, atrevidas texturas y sabores, composiciones a base de ingredientes particulares o nuevos envases para alimentos y bebidas, hasta las concernientes al diseño y denominadas innovaciones estéticas, tales como emplatados originales, diseño de artículos de mesa o ambientes de restaurantes con una seña de identidad propia.

empatar innovación

El problema surge en que se ignora la existencia de herramientas de protección de dichas innovaciones, lo que las hace susceptibles de plagio indiscriminado.

Aunque existe una vía de protección mediante propiedad intelectual para las creaciones artísticas, en el momento en que son susceptibles de aplicación industrial (innovaciones técnicas y estéticas), la via adecuada de protección es mediante propiedad industrial, siendo el organismo que gestiona esta vía la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), 

logotipo OEPM

La OEPM es un organismo público dependiente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, que se ocupa del registro y concesión de las distintas modalidades de propiedad industrial. En España sólo existe un organismo de esta naturaleza, y se encuentra en Madrid. La OEPM resulta una gran desconocida en muchos sectores profesionales y aquellos que han oído hablar de ella, normalmente sólo tienen nociones de las modalidades que dan nombre al organismo, las Patentes y las Marcas. No obstante, existen otras modalidades de protección, en concreto los Modelos de Utilidad y los Diseños industriales, ambas de muy bajo coste y rápida concesión, que son las que mejor se adaptan al tipo de innovaciones técnicas y estéticas que conciernen al ámbito gastronómico.

Mediante el otorgamiento de títulos de propiedad industrial, se permite al solicitante disponer de un monopolio de su invención con dos restricciones: una de carácter temporal, donde la exclusividad será durante un tiempo determinado dependiendo de la modalidad en la que se encuadre la invención y otra de carácter geográfico, esto es, dentro del territorio en el que se efectúa la solicitud.