Por: Pilar Plans, autora de Somos lo que comemos y 55 verdades sobre lo que comes

En la actualidad, y de forma popular, es frecuente ver alternar el uso de los términos “ecológico”, “eco”, “orgánico”, “bioló­gico” y “bio” en la cocina, lo cual puede crear confusión en el consumidor. ¿Se trata de lo mismo o existen diferencias entre unos y otros?

La legislación europea al respecto es muy clara. Al referirse a la producción y etiquetado de los productos eco­lógicos, dice textualmente que «los términos [ecológico, orgánico, y biológico] enun­ciados en el anexo, sus derivados o abreviaturas, tales como bio y eco, utilizados aisladamente o combinados, podrán emplearse en toda la comunidad y en cualquier lengua comunitaria para el etiquetado y la publicidad de un producto».

En otras palabras, el reglamento europeo ampara y protege esos términos y sus abreviaturas como sinónimos. Son equivalentes, y se pueden emplear indis­tintamente en el etiquetaje y en la comercialización. Eso sí, su uso es exclusivo para los productos ecológicos, es decir, procedentes de la producción ecológica.

¿Qué es la producción ecológica?

producción ecológica

Esta denominación engloba tanto la agricultura como la ganadería ecológica. El reglamento de la Unión Europea lo define como “un sistema general de ges­tión agrícola y producción de alimentos que combina las mejores prácticas ambientales, un elevado nivel de bio­diversidad, la preservación de recursos naturales, la apli­cación de normas exigentes sobre bienestar animal y una producción conforme a las preferencias de determinados consumidores por productos obtenidos a partir de sustan­cias y procesos naturales».

En España se encuentra legalmente reconocida y regulada desde 1989 a través de su primer reglamento.

La característica específica de los alimentos ecológicos ra­dica en los métodos productivos. La producción puede estar ubicada en cualquier punto geográfico, y sus especificaciones técnicas están disponibles para todos los pro­ductores que las soliciten.

El objetivo principal de los productores y comercializadores ecológicos es ofrecer al consumidor unos alimentos sanos y de calidad diferenciada obtenidos mediante unas de­terminadas técnicas de gestión agrícola y ganadera en consonancia con el desarrollo sostenible del ecosistema.

Para ello, todos los integrantes que forman parte de la cadena ecológica han de cumplir es­trictas normas de producción y elaboración. Saber armonizar todas las exigencias tiene su recompensa en un mercado cada vez con más demanda.

Para que un alimento se considere ecológico necesita cum­plir los siguientes requisitos:

En la fase de producción:

Agricultura

  • Respeto por el medio ambiente.
  • Conservación y aumento de la fertilidad de los suelos por medio de la rotación de cultivos, empleo de abonos orgá­nicos naturales, evitar las torrenteras.
  • Aprovechamiento de los propios recursos.
  • No usar fertilizantes ni plaguicidas a base de productos químicos de síntesis.
  • Control biológico contra plagas, empleando enemigos naturales.
  • Reciclaje de los desechos de origen vegetal y animal.
  • No utilizar organismos modificados genéticamente (OMG) o sus derivados.
  • No utilizar radiaciones ionizantes.

Ganadería

  • Cumplir normas concretas y exigentes en cuanto al bienestar, alimentación, sanidad e higiene, manejo y transporte de los animales.
  • El ganado ecológico deberá nacer y desarrollarse en explotaciones ecológicas.
  • No usar antibióticos a base de productos químicos de síntesis.
  • Seguir los modelos de ganadería extensiva, de prefe­rencia la cría de ganado autóctono.
  • Adecuar la carga ganadera a la capacidad del terreno para preservar el entorno, evitando la contaminación del suelo.
  • El pienso de los animales debe proceder de produc­ción ecológica.
  • En apicultura, las colmenas deben ser de mate­riales naturales y estar situadas en áreas cuyas fuentes de néctar y polen procedan en su mayoría de cultivos ecológicos. Queda prohibida la destrucción de abejas y el uso de repelentes químicos sintéticos al recolectar los productos.

En acuicultura, si la población pesquera de cultivo se alimenta con pienso, este ha de ser de procedencia ecológica.

En la fase de elaboración y transformación:

Productos ecológicos elaborados

  • El proceso debe estar controlado en todas sus etapas: fabricación, envasado y distribución.
  • Emplear técnicas de conservación tradicionales (por frío, calor, deshidratación, salazón, ahu­mado, escabechado o al vacío).
  • Envasar en materiales que no alte­ren la naturaleza del producto.
  • Los productos de caza y pesca de animales salvajes no se consideran ecológicos porque no se garantiza el origen de los alimentos que ingieren.

Los alimentos ecológicos envasados deben identificarse para que el consumidor constate que cumplen los estándares de producción ecológica. En la etiqueta deben figurar una mención específica de agri­cultura ecológica, el logo comunitario de la UE, la marca del producto y el código de la autoridad de control o un logo específico que incluya el nombre y el código numérico de la autoridad de control.