Por: Jesús Lucerón, periodista y Communications Assistant en LID Editorial

Ya inmersos en pleno verano, el cuerpo nos pide constantemente alimentos refrescantes debido al sofocante calor y la exposición al sol, elementos característicos de la época estival, y los cuales, si descuidamos pueden poner en riesgo nuestra salud. Frente a las altas temperaturas nuestro organismo reacciona sudando. Esto supone una pérdida de agua, vitaminas y minerales que se deben reponer lo antes posible para evitar una deshidratación.

Por otra parte, la exposición al sol nos lleva a una sequedad constante, que deriva en un progresivo envejecimiento de la piel, comúnmente denominado fotoenvejecimiento.

Existen numerosos alimentos que sirven para combatir estos factores de riesgo para la salud. Pero en este caso, son las frutas, concretamente las frutas de verano, el tipo de alimento que, en mayor medida, proporciona el agua, las vitaminas y los minerales que el organismo necesita.

Durante esta época del año, la fruta se convierte en uno de los elementos fundamentales de la dieta de la mayoría. Siempre fresca, en estado de maduración y sola, ya que se recomienda tomar fruta fuera de las comidas para aprovechar al máximo sus propiedades nutricionales.

¿Sabes cuáles son las denominadas frutas de verano?

Carambola

carambola
Carambola o fruta de estrella

¿Conocías esta fruta? La carambola no es tan común como el resto, y se conoce como “fruta estrella” debido a su forma. Esta procede del sur de Asia y destaca por ser una fruta dulce y refrescante, por lo que está compuesta al 90 % de agua. También contiene otro tipo de nutrientes y elementos antioxidantes.

Es una de las frutas más difíciles de localizar, pero, en España tenemos la gran suerte de encontrarla, ya que la provincia de Málaga es la única región donde se cultiva dentro de la Europa continental.

Sandía

Existen más de cincuenta variedades de sandía, que se clasifican en función de sus frutos, el color de su piel, de su pulpa o su periodo de maduración.

La sandía puede encontrarse en su periodo óptimo desde el mes de junio hasta agosto y es uno de los principales alimentos del verano ya que se compone al 94 % de agua. El resto de sus nutrientes son el ácido fólico, vitamina E, sodio, potasio y magnesio.

Melón

Esta fruta es otro de los elementos estrella del verano, ya que el 92 % de su contenido es agua. El resto de los elementos que la componen son la vitamina A, vitamina C, niacina, ácido fólico y vitamina E.

Al igual que la sandía, existen tantas variedades de melón como rasgos diferenciadores. Pero, a diferencia de esta, el melón puede consumirse de muchas maneras, ya que, por ejemplo en España, estamos acostumbrados a verla mezclada con otras frutas, o incluso combinada con jamón.

Cereza

El origen de esta fruta determina su categoría, bien pudiendo proceder de Aragón, Cataluña, Castilla y León o Extremadura.

Como todas las frutas de verano, la cereza contiene un alto porcentaje de agua y antioxidantes, además de vitamina A, vitamina C y sales minerales, que combaten contra el envejecimiento de la piel.

Los nutricionistas recomiendan la cereza para eliminar toxinas y mantener la salud en la piel y los ojos. Además, es perfecto para lidiar contra enfermedades de los huesos como la osteoporosis.

Albaricoque

albaricoques

Su composición en agua también roza el 90 %. Pero, además, su alto contenido en fibra contribuye a mejorar notablemente los problemas de tránsito intestinal.

El consumo del albaricoque es popular en verano porque sus propiedades actúan directamente sobre la piel y reduce el riesgo de envejecimiento, algo que se produce por la exposición al sol durante los meses estivales.

Melocotón

Además de poseer gran cantidad de agua, contiene muy pocas calorías. Esta fruta, obtiene un alto contenido en fibra, además de vitamina A, potasio, calcio y magnesio.

Al igual que el resto de las frutas, tiene más de 1.000 variedades, pero las más consumidas en la época de verano en nuestro país son la nectarina y la paraguaya

Pera

Es cierto que la pera común puede encontrarse durante todo el año, pero es en el periodo estival cuando se consume una de sus variedades más refrescantes, conocida como la “pera de verano” o “pera de San Juan”.

Destaca también por su alto contenido en agua, pero además es rica en azúcares, fibra, potasio y vitamina C.